¿Ha terminado la era de la impunidad? Los jugadores en sitios de apuestas ilegales pueden recibir multas de hasta R$200 en Brasil.

Opinión I 24.11.25

Por: Magno José

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Loterías Reguladas y Promociones Comerciales: Superando el concepto de “juego de azar” a través de la legalización estatal.
Waldir Marques y Amilton Noble*

En medio de una cruzada contra el juego ilegal, el gobierno brasileño ya ha desmantelado más de 23 sitios web ilegales, según datos oficiales de la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA). Los bloqueos tecnológicos, las acciones contra proveedores y el rastreo de pagos constituyen la mayor ofensiva jamás vista en el sector.

Pero mientras el país intenta tomar medidas enérgicas contra los operadores ilegales, una pregunta incómoda permanece lejos del centro del debate: ¿por qué el jugador que elige la opción ilegal sigue saliendo airoso?

La respuesta legal es sencilla y sorprende a mucha gente: se sale con la suya, pero no debería.

La ley ya prevé multas para quienes jueguen en plataformas no autorizadas. Y esto no es una novedad.

Apostar en sitios web ilegales es un delito. Está tipificado en la ley.

A pesar del discurso simplista de que "el jugador es una víctima", la legislación brasileña es explícita. La Ley 13.155/2015, que reguló la LOTEX, modificó el artículo 50 de la Ley de Delitos Penales e introdujo una innovación:

(Art. 50, §2º) “Quien participe en juegos de azar ilegales, incluso a través de Internet, estará sujeto a una multa de R$ 2.000 a R$ 200.000.”

O sea:

✔ Los jugadores que eligen sitios ilegales están sujetos a sanciones;

✔ La participación digital en juegos de azar ilegales se castiga con multa desde 2015;

✔ La multa para el apostador que elija la opción ilegal puede llegar a R$ 200.

En 2025, con motores de búsqueda avanzados, un uso generalizado de la inteligencia artificial y transparencia regulatoria, alegar ignorancia ya no es aceptable.

Legalizado significa legal. Ilegal significa un delito. Esto aplica tanto al operador como al apostador.

Desde el Decreto-Ley 204/1967, el Estado ha dejado claro que las loterías y las modalidades autorizadas tienen una naturaleza jurídica excepcional, ajena al ámbito del derecho penal. En otras palabras:

✔ Actividades autorizadas → no se consideran delito menor.

✔ Cualquier operación no autorizada → sigue siendo un juego de azar y, por tanto, es ilegal.

Las leyes 13.756/2018 y 14.790/2023 reforzaron esta visión al clasificar las apuestas de cuotas fijas como una modalidad de lotería, sujeta a autorización federal o estadual.

Resultado:

Los operadores ilegales son penalmente responsables. Los jugadores que eligen operadores ilegales también son responsables, según una ley vigente en Brasil desde hace más de 10 años.

La norma lleva más de diez años vigente, pero el país nunca la ha aplicado, ya sea por desconocimiento o por pura tolerancia. Ante esta situación, surge la pregunta: ¿no es hora de empezar a cumplir y aplicar lo que ya está en vigor?

La elección del jugador financia un ecosistema criminal.

El jugador que opta por el mercado negro no es un observador neutral y está lejos de ser considerado una víctima, porque:

✔ Alimenta esquemas de lavado de dinero;

✔ Empodera a quienes evaden impuestos;

✔ Debilita el deporte y las políticas públicas financiadas por el sector regulado;

✔ Perjudica a las empresas licenciadas que siguen reglas estrictas;

✔ expone datos personales;

✔ Obstaculiza la creación de empleo en Brasil;

✔ y, además, corre el riesgo de pagar una multa de hasta R$ 200.

En otras palabras, quienes apuestan por actividades ilegales ayudan a mantener vivo el mismo problema que el país está tratando de combatir.

La impunidad del consumidor es el escudo de la actividad ilegal.

Si el mercado ilegal prospera es porque hay demanda, y esa demanda proviene de jugadores que, muchas veces por su propia conveniencia, buscan:

✔ sitios web sin KYC o verificación de exactitud del registro;

✔ Pago con criptomonedas para evitar identificación;

✔ Plataformas que sólo piden un correo electrónico o número de teléfono;

✔ No pagar impuesto sobre la renta por los premios ganados;

✔ Mayores probabilidades ofrecen quienes no pagan impuestos y no tienen los costos de una operación regulada.

Y sí, en todos estos casos, el jugador está cometiendo un acto ilegal.

La ley es clara. El límite es evidente. El riesgo es real.

¿Ha llegado el momento de exigir responsabilidades a quienes eligieron el bando equivocado?

Responsabilizar a los apostadores no es persecución, sino coherencia legal. El consumidor es el principal impulsor de la demanda. Si eligen la opción legal, la ilegal desaparece. Existen maneras de identificar apuestas en plataformas ilegales, entre otras. El uso de PIX (el sistema de pago instantáneo de Brasil) dirigido a operadores no regulados es prueba de la ilegalidad.

No se trata de abogar por el castigo por el castigo mismo, sino de establecer señales de alerta para los apostadores que siguen alimentando el mercado ilegal. Es necesario crear señales inequívocas de incumplimiento legal, con advertencias directas sobre las consecuencias de sus decisiones y, en caso de reincidencia, aplicar gradualmente —y, cuando sea necesario, sin piedad— las medidas previstas por la ley, proporcionales a la reincidencia y persistencia en la práctica ilegal.

Si continúa financiando actividades ilegales, toda la estructura reguladora brasileña pierde fuerza y ​​la valorización de las "malas acciones" prima sobre la de quienes prefieren seguir la ley.

El mensaje es simple: elige el mercado legal o asume el riesgo. La regla es clara.

Conclusión: para 2025, la excusa de “no sabía” habrá muerto.

Las apuestas son legales en Brasil, siempre que se realicen en plataformas autorizadas.

Hoy en día hay más de 80 operadores licenciados, además de las autorizaciones estatales, y aún se discute la viabilidad de las licencias municipales, que están siendo validadas por el Supremo Tribunal Federal.

El apostador tiene opciones claras y seguras, por tanto:

✔ Existe un mercado regulado;

✔ Existe una distinción jurídica clara y fácilmente identificable;

✔ Se prevé un castigo;

✔ Existe un riesgo financiero real para quienes eligen la ruta ilegal.

La era de la impunidad debe llegar a su fin.

Y para aquellos que insisten en hacer lo ilegal, he aquí una última advertencia, directa, objetiva y sin rodeos:

¿Apostaste a algo ilegal? El riesgo es tuyo.

Y la multa puede llegar a R$ 200.

(*) Waldir Marques es especialista en juegos de azar, consultor regulatorio, ex director general de Caixa Loterias y ex subsecretario de Regulación del Ministerio de Hacienda, y Amilton Noble es un especialista en juegos de azar y loterías que actúa en el mercado desde hace más de 30 años, habiendo creado diversos productos de lotería, capitalización y promoción, además de prestar servicios de consultoría a diversas empresas del sector.

 

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