Apuestas: 40 millones de brasileños realizaron apuestas en el último año, según encuesta CNDL/SPC.

Aproximadamente 40 millones de consumidores pagaron por al menos una apuesta o juego en línea en los últimos 12 meses, según revela una encuesta publicada en el blog de Miriam Leitão en O Globo , realizada por la Confederación Nacional de Líderes Minoristas (CNDL) y el Servicio de Protección de Crédito (SPC Brasil), en colaboración con Offerwise Pesquisas. Las apuestas deportivas son las más populares (54% de los apostadores), especialmente entre los hombres. Entre los juegos de casino, destacan las tragaperras (28%), la ruleta (22%) y las máquinas tragamonedas (20%).
Según la encuesta, las principales razones para empezar a apostar son la curiosidad (35%), el deseo de ganar dinero rápido y fácil (22%) y la búsqueda de adrenalina o diversión (22%). En cuanto al uso, el 24% de los apostadores afirma jugar semanalmente, el 18% dos o tres veces por semana y el 11% apuesta a diario.
Las investigaciones muestran que el método de pago más utilizado es Pix (76% de las transacciones), seguido de las tarjetas de crédito (11%). El gasto mensual promedio en apuestas es de R$ 187, que asciende a R$ 255 en las clases A y B.
En cuanto a su presupuesto, el 19% de los jugadores admitió gastar cantidades que afectaron sus ingresos, mientras que el 41% afirmó haber renunciado al consumo para apostar, principalmente en restaurantes (15%), internet (12%), comestibles (12%) y salidas familiares (10%). Además, el 17% dejó de pagar algunas facturas para apostar, y el 29% ha sido incluido en listas negras de crédito debido a gastos relacionados con juegos de azar en línea, y el 17% aún se encuentra en esa situación.
Los resultados de la investigación alertan urgentemente sobre las consecuencias del crecimiento descontrolado del juego en línea en el país. La alta tasa de endeudamiento, la sustitución de gastos esenciales por gasto en juegos y las graves consecuencias para la salud mental demuestran que este «entretenimiento» se está convirtiendo en un problema social y económico. Es fundamental que la regulación del sector priorice la protección del consumidor, especialmente de los jóvenes y las familias, y no solo la recaudación de impuestos. Necesitamos políticas públicas que traten la ludopatía como una enfermedad, con campañas de concienciación y límites más estrictos en la publicidad y los métodos de pago —subraya el presidente de la CNDL, José César da Costa, en un comunicado—.
Según la encuesta, el 28% de los jugadores ya han buscado o considerado medidas para obtener dinero para jugar, como solicitar préstamos (17%), anticipos de sueldo (8%) o incluso vender bienes propios o familiares sin consentimiento (7%). Un dato alarmante es que el 37% afirmó haber intentado reducir o dejar de jugar, pero no lo logró. Sin embargo, solo el 21% buscó ayuda, siendo las principales fuentes de apoyo la iglesia, familiares/amigos y profesionales como médicos o psicólogos.


