Tendencias en medios y videojuegos en 2026

Si 2024 fue el año de la regulación y 2025 el de su implementación práctica, es probable que 2026 se consolide como el primer año de verdadera prueba de madurez para el mercado regulado de apuestas en Brasil. Esto aplica no solo desde una perspectiva económica, sino especialmente desde una perspectiva institucional, reputacional y de gobernanza.
El escenario que se perfila para 2026 se caracteriza por una mayor presión política, una supervisión más rigurosa, debates fiscales recurrentes y un entorno electoral que tiende a influir directamente en el discurso y las decisiones regulatorias. En este contexto, algunas tendencias ya observadas en los últimos años están cobrando relevancia y convirtiéndose en verdaderos ejes estructurantes del sector.
A continuación, destacamos las principales tendencias para 2026, reorganizadas en función de su impacto sistémico en el mercado:
La lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo en el corazón del sistema: de obligación regulatoria a vector de supervisión y permanencia.
Se espera que el año 2026 marque un endurecimiento significativo de las expectativas regulatorias en materia de prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Esta cuestión dejará de ser un mero requisito formal de licencia y se convertirá en uno de los principales filtros para la supervisión continua, con un impacto directo en la permanencia de los operadores en el mercado.
En vista de un fraude cada vez más sofisticado, un uso intensivo de métodos de pago instantáneos y una presión institucional para obtener resultados concretos, el seguimiento, la presentación de informes y los estándares de gobernanza se están volviendo un mantenimiento vital para el sistema regulado.
El juego responsable como política pública sensible en año electoral.
El juego responsable adquiere dimensiones aún más delicadas en 2026, especialmente por ser año electoral. La presión mediática y política tiende a intensificarse, y medidas simbólicas, aunque legalmente cuestionables, comienzan a ganar terreno en el debate público.
En este entorno, el reto para el sector no será sólo cumplir con las reglas, sino demostrar efectividad, proporcionalidad y consistencia en la protección del jugador, evitando que el tema sea utilizado como justificación para restricciones excesivas o técnicamente defectuosas.
Las elecciones como factor de riesgo regulatorio y reputacional.
El calendario electoral de 2026 impacta directamente en el mercado de apuestas. Este sector sigue siendo impopular en el discurso político, a menudo asociado con narrativas morales y sociales simplistas.
En este contexto, los proyectos de ley restrictivos, la retórica punitiva y las propuestas fiscales aisladas tienden a ganar fuerza, no necesariamente por su justificación económica o jurídica, sino por su atractivo electoral. La previsibilidad regulatoria se vuelve más frágil, lo que exige un análisis estratégico constante por parte de los operadores regulatorios.
Impuestos en aumento: reajuste de costes, márgenes y estrategia.
El aumento progresivo de la carga fiscal sobre el GGR y el debate sobre nuevos gravámenes fiscales siguen ejerciendo presión sobre la estructura económica del mercado. Para 2026, la cuestión fiscal dejará de ser un mero debate técnico y comenzará a influir en las decisiones estratégicas de inversión, la reorganización empresarial e incluso la permanencia en el país.
La ausencia de una visión sistémica del impacto acumulativo de los impuestos tiende a generar asimetrías competitivas y fortalecer los canales ilegales, lo que refuerza la necesidad de una acción coordinada entre el mercado y las autoridades públicas.
El movimiento esperado: un mercado que empieza a ejercer presión sobre la regulación.
Aunque el entorno de 2026 es en gran medida defensivo para el sector, existe una percepción creciente de que la sostenibilidad del mercado regulado depende de un enfoque más activo y técnico de los propios agentes.
El objetivo no es confrontar al regulador, sino provocar ajustes, exponer los cuellos de botella operativos y contribuir a la evolución del modelo regulatorio mediante la práctica. Un mercado que no desafía la norma tiende a operar permanentemente bajo incertidumbre y altos costos.
La concesión de licencias como instrumento vivo de gobernanza
La autorización ya no se considera un rito inicial, sino un mecanismo de gobernanza continua. La tendencia apunta a un mayor uso de las licencias como filtro reputacional, económico y operativo, con requisitos cambiantes y una supervisión más frecuente.
Publicidad y afiliados bajo escrutinio estructural.
El modelo de publicidad de afiliados está entrando definitivamente en un punto de inflexión. El debate está pasando de centrarse únicamente en los formatos permitidos a centrarse en la responsabilidad, la trazabilidad y la rendición de cuentas.
La incorporación de afiliados a las estructuras de cumplimiento de los operadores tiende a convertirse no sólo en una exigencia regulatoria, sino también en una estrategia de supervivencia reputacional.
Disputa federal y fragmentación regulatoria
El debate sobre las competencias entre el gobierno federal, los estados y los municipios sigue siendo un importante punto de tensión. Para 2026, el atractivo de los regímenes regulatorios estatales podría aumentar debido al aumento de los costos regulatorios federales, lo que incrementará la complejidad operativa y legal del sector.
La lucha contra el mercado ilegal como eje estructurante de la consolidación.
La lucha contra el mercado ilegal se está convirtiendo en el principal eje estructural del sector. Es probable que se intensifiquen las medidas para bloquear los pagos, exigir responsabilidades a los intermediarios y combatir los canales informales.
Este movimiento, combinado con mayores costos regulatorios, debería acelerar un proceso natural de consolidación del mercado, con reorganizaciones corporativas y transacciones de fusiones y adquisiciones típicas de mercados que entran en una fase madura de competencia.
(*) Fernanda Meireles es abogada y responsable del área de Media & Gaming de FAS Advogados.


