¿El futuro del juego aún depende de la suerte?

Destacado I 16/11/20

Por: Magno José

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Thiago Lima Breus y Ricardo de Paula Feijó*

La liberalización del juego en Brasil es un tema recurrente. Recientemente, ha cobrado impulso debido a la crisis económica y a la reciente decisión del Tribunal Supremo que reconoce la inconstitucionalidad del monopolio de la Unión sobre los servicios de lotería.
En 2021, se vislumbra un cambio en el panorama del juego en el país. Tres temas cobrarán protagonismo: el nuevo desarrollo de las loterías estatales, la regulación de las apuestas deportivas y la legalización del juego en general. Analicemos los principales problemas de cada uno de estos temas.
El derecho exclusivo del Gobierno Federal para operar loterías expiró en septiembre de 2020, cuando el Tribunal Supremo Federal falló en tres casos (ADPF 492, APDF 493 y ADI 4986) y determinó que la Constitución Federal no autoriza este tipo de monopolio. Tras esta sentencia, los estados también obtuvieron la facultad de crear y operar servicios de lotería dentro de sus territorios.
Varios estados ya están aprobando leyes que autorizan la creación de sus propias loterías y tomando medidas para operarlas. Este es el caso, por ejemplo, de Maranhão, que ya está planificando la estructuración de su lotería tras haber aprobado una ley que autoriza la creación de una lotería estatal.
Se espera que varios estados creen e implementen sus propias loterías. Sin embargo, persiste una pregunta relevante: ¿cuáles son los límites y las posibilidades que tienen los estados para regular sus servicios de lotería?
Si bien los estados pueden crear y organizar sus propias loterías, el gobierno federal aún conserva la facultad de emitir regulaciones que rijan los servicios de lotería. Esto fue reconocido una vez más por el Tribunal Supremo Federal (STF). Por lo tanto, los estados deberán acatar las regulaciones federales para organizar sus loterías, mientras que el gobierno federal no desea otorgarles mucha libertad. Es en este debate donde pueden surgir disputas entre los estados y el gobierno federal.
Este debate también podría obstaculizar la tan esperada regulación de las apuestas deportivas. Aprobadas en 2018, las apuestas deportivas han estado siendo reguladas por el gobierno federal desde entonces. Dado que las apuestas deportivas también se consideran una forma de lotería, en principio, nada impide que los estados también las operen individualmente, estableciendo opciones específicas de apuestas deportivas dentro de sus territorios.
Sin embargo, la explotación a nivel estatal podría socavar la idea anunciada por la Unión de conceder un número limitado de concesiones de apuestas deportivas y aumentar las tarifas de concesión.
Con estas concesiones, el gobierno pretendía recaudar importantes sumas de dinero que serían pagadas por las empresas interesadas en obtener una concesión de apuestas. Sin embargo, si el gobierno ya no tiene derechos exclusivos para operar las apuestas deportivas y no puede otorgar un mercado monopolizado a los operadores, esto podría imposibilitar el cobro de las tarifas por estas concesiones.
De este conflicto entre la Unión y los Estados también podrían surgir otras cuestiones, como la forma de supervisión y los límites de actuación de cada operador. Al fin y al cabo, los Estados solo podían autorizar operaciones dentro de sus territorios. Esto se vuelve aún más complejo al considerar el enorme mercado de los juegos de azar en línea, que ya existe en el país sin regulación.
La solución a estos problemas no es sencilla y podría requerir la cooperación interfederal. Un acuerdo adecuado entre los estados y el gobierno federal para la operación conjunta de las apuestas deportivas podría ser la solución más eficiente, capaz de generar mayores beneficios para las propias entidades federativas y la población.
La idea misma de otorgar concesiones puede flexibilizarse, buscando atraer más actores al mercado nacional. Se podría considerar reemplazar un modelo con pocos operadores por un modelo abierto, similar a la acreditación, que permitiría un mayor desarrollo del sector y, en consecuencia, mayores beneficios económicos y sociales.
Por si fuera poco, el escenario de 2021 es favorable para la legalización del juego en general, ya sea por decisión del Congreso Nacional o del propio Tribunal Supremo Federal. Numerosos proyectos de ley se encuentran en debate en el Congreso. También existe un notable apoyo de varios diputados y senadores federales al juego, especialmente dado su potencial para la creación de empleo y la generación de divisas para el país.
Además del Congreso, el asunto también será debatido por el Supremo Tribunal Federal (STF) el 07 de abril de 2021 (Recurso Extraordinario n.º 966.177). En este caso, el STF decidirá si la prohibición de los juegos de azar, vigente desde 1947, es constitucional o si viola el derecho fundamental a la libertad de empresa. Si el STF declara inconstitucional la prohibición de los juegos de azar, la actividad se legalizará en todo el territorio nacional, independientemente de la promulgación de cualquier ley.
Por lo tanto, las perspectivas para los juegos de azar y las loterías este año parecen alentadoras, pero también desafiantes.
En 2021, el escenario está preparado para que las autoridades competentes aprovechen la oportunidad y finalmente establezcan regulaciones que fomenten la mayor competencia posible en este mercado, a fin de posibilitar el amplio desarrollo de la actividad y establecer un régimen de juego responsable efectivo que desmitifique el paternalismo demagógico actual.
Con ello, el beneficio recaerá en toda la sociedad, con creación de empleo, generación de impuestos y redistribución de la riqueza social.

(*) Thiago Lima Breus, Doctor y Magíster en Derecho del Estado. Profesor Adjunto de la UFPR. Abogado y Jefe de Derecho Administrativo e Infraestructura de Vernalha Pereira Advogados y Ricardo de Paula Feijó, estudiante de Maestría en Derecho Estatal de la Universidad Federal de Paraná, con investigaciones enfocadas en la regulación del juego. El abogado de Vernalha Pereira Advogados publicó el artículo anterior en el Blog de Fausto Macedo en O Estado de S.Paulo.


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